POR HORUS, La Columna

Chihuahua, Chih.– En una postura que ha generado fuerte controversia, el coordinador de los diputados de Morena en el Congreso del Estado, Cuauhtémoc Estrada Sotelo, salió en defensa del régimen de Venezuela y justificó la política de apoyos de México al gobierno cubano, minimizando tanto la crisis humanitaria en ambos países como las propias carencias económicas, energéticas y sociales que enfrenta México.
Durante su intervención ante medios, el legislador calificó como “intromisión internacional” la detención de Nicolás Maduro en Venezuela y acusó a actores políticos de celebrar una intervención militar que, según él, derivó en el saqueo de recursos naturales, particularmente petróleo. Sin embargo, omitió cualquier mención crítica a las violaciones sistemáticas a los derechos humanos, la persecución política, el colapso institucional y la crisis humanitaria que han caracterizado al régimen venezolano en los últimos años.
Narrativa ideológica por encima de la realidad
Estrada Sotelo recurrió a ejemplos históricos como la invasión de 1848, la pérdida de territorio mexicano y la huelga de Cananea para sostener que Estados Unidos mantiene una “tentación permanente” de ocupar países y apropiarse de sus recursos. No obstante, equiparar episodios históricos con la situación actual de Venezuela resulta una simplificación que evade la responsabilidad interna del propio régimen venezolano en el colapso de su economía, su sistema democrático y sus libertades civiles.
Aunque reconoció que “mantenerse en el poder sin alternancia es incorrecto” y que ello ha sido “uno de los mayores pecados de Venezuela”, el diputado rápidamente diluyó esa crítica al centrar su discurso en la supuesta culpa exclusiva de factores externos, evitando un posicionamiento claro contra la dictadura, la represión y la falta de elecciones libres.
Defensa a ultranza de Cuba y desdén por la crisis mexicana
En el mismo tenor, Estrada Sotelo defendió el envío de petróleo y combustible de México a Cuba, bajo el argumento de la “solidaridad internacional”, y descalificó las críticas de legisladores de Movimiento Ciudadano, quienes han señalado que no se puede seguir sosteniendo a un régimen que mantiene a su población en la miseria mientras México enfrenta una crisis energética, altos niveles de pobreza y carencias en salud, seguridad y educación.
Lejos de atender el fondo del cuestionamiento, el morenista se limitó a una defensa ideológica:
“La solidaridad no va pegada con la abundancia… puedes tener necesidades y ser solidario”.
Sin embargo, elude deliberadamente el debate central: si es responsable, ética y financieramente viable que un país con refinerías colapsadas, reiterados apagones, hospitales sin insumos y sin servicios adecuados, comunidades sin agua, y a pesar de ello destine recursos estratégicos a sostener a regímenes autoritarios en el extranjero.
Analogías forzadas y evasión del fondo del problema
Al ser confrontado con la analogía de que no se puede seguir alimentando a una familia si el jefe de hogar usa los apoyos para fines indebidos, Estrada rechazó la comparación, argumentando que el combustible no se envía “para que se droguen”, y sugirió analizar índices de drogadicción en Cuba frente a México o Estados Unidosl, que no era el tema, el tema es que no se puede seguir sosteniendo a un régimen que incluso se dice que los volúmenes de petroleo, diesel y gasolinas los venden para seguir enriqueciendo a sus autoridades pero no se aplican en destinar los recursos a los pobladores que mantienen en la miseria.
La respuesta, sin embargo, evadió el señalamiento clave: que el régimen cubano mantiene un control político absoluto, restringe libertades, reprime disidencias y ha sido incapaz, por décadas, de ofrecer condiciones dignas de vida a su población, a pesar de los apoyos internacionales.
Silencio ante los regímenes, crítica a los críticos
En un giro que ha sido calificado como contradictorio, Estrada Sotelo incluso cuestionó a políticos que “aplauden invasiones”, pero no mostró la misma contundencia para condenar dictaduras, autoritarismos ni la ausencia de democracia real en Venezuela y Cuba. Por el contrario, centró sus críticas en quienes cuestionan la política exterior de México, acusándolos de “individualistas” y de haber perdido los valores de solidaridad.
¿Solidaridad o complicidad?
El discurso del legislador morenista ha sido interpretado por diversos sectores como una defensa ideológica a ultranza de regímenes autoritarios, bajo el manto de la no intervención y la Doctrina Estrada, sin matizar que dichos principios no obligan a México a respaldar gobiernos que violan derechos humanos, concentran el poder y mantienen a sus pueblos en condiciones de precariedad.
Tampoco abordó de manera directa el hecho de que México atraviesa una crisis energética, con refinerías ineficientes, importación masiva de combustibles y finanzas presionadas en Pemex, lo que vuelve aún más polémico el envío de recursos estratégicos al extranjero.
Un debate pendiente
La postura de Cuauhtémoc Estrada deja abierta una discusión de fondo: ¿hasta dónde llega la solidaridad y en qué punto se convierte en respaldo político a regímenes cuestionados internacionalmente? ¿Debe México priorizar la ideología y la narrativa histórica, o atender primero sus propias urgencias sociales, económicas y energéticas?
Por ahora, el coordinador de Morena en el Congreso local parece haber optado por cerrar filas con gobiernos autoritarios, mientras evade una autocrítica sobre las prioridades nacionales y el impacto real de estas decisiones en un país que aún lucha por garantizar seguridad, salud y bienestar a millones de mexicanos.